lunes, mayo 01, 2006



SOBRE JAPÓN, CHINA, ENAMORADOS, TRAJES USADOS Y PERIODISTAS
Lunes 1 de Mayo, día del trabajo. Festivo.Todo era perfecto: Estaba en la cama soñando que me tumbaba sobre un futón japonés, comía chocolate y alguien que me gusta mucho me besaba en los labios cuando de repente.... Suena Enjoy the silence en mi móvil. Abro los ojos, pero no contesto. Miro las llamadas y me doy cuenta de que eran dos de mis jefes. ¡Cruda realidad! Me revuelvo en mi camastro durante 30 minutos, intentando volver a retomar el sueño, pero desgraciadamente era imposible. Me levanto de la cama invadida por una desalienante resignación, pongo Hoy que no estás de Alejandro Sanz, a todo trapo en la cadena, mientras me dedico a hacer las labores del hogar. Cuando recogía la cuadra en la que se había convertido mi cuarto, no pude evitar pararme ante un Buda chiquitito (Made in Shangay) que me regaló mi amigo Carlos como recuerdo de su viaje a China. Sonreí. Ayer fue una noche de reencuentros, risas, fotos de Shangay, sueños y canciones, en la que entre calimocho y cubata (que yo no tomé) acabamos hablando de lo de siempre: El amor y sus múltiples variantes. ¿Porqué todo parece tan complicado? ¿Somos nosotros los culpables, el ritmo de vida que llevamos, la sociedad, el estrés... O Sexo en Nueva York , tal vez? Tras horas de conversación, llegué a la siguiente conclusión: El enamoramiento (de verdad) sucede pocas veces, cuando llega lo sabes, lo sientes... Las demás opciones se te anulan como por arte de magia. Tienes insomnio, te asustas y sueñas, sueñas mucho... E independientemente de lo que pase al final de la historia, habrá merecido la pena solo por haberle conocido.Tras rememorar los recuerdos de la noche anterior en la que tres amigos invadidos por el romanticismo acabamos cantando canciones en el sofá de Carlos, vuelvo a mi cruda realidad, me siento en el ordenador para trabajar y no puedo. Tenía la cabeza invadida por mil interrogantes y no paraba preguntarme: ¿Y ahora que? Mientras buscaba un sustitutivo de la nicotina por los rincones de mi casa, recibo la llamada de mi amigo Alex, un gran periodista, que entre risas acabó comparando a los plumillas que empezamos en esto, con los trajes de vestir. "Los usas cuando quieres y cuando no te sirven o no te hacen falta los mandas a la percha"´, decía. Tenía toda la razón. Tras una charla telefónica de más de una hora, en la que no faltó el sentido del humor, vuelvo a sentarme a trabajar... Mi mente está a punto de estallar, mientras no paro de preguntarme: ¿Y ahora que? Escribo cuatro líneas, me tomo un café... Y cuando ya estoy a punto de salir a la calle y comenzar a gritar: ¡Estoy harta de todo, necesito unas vacaciones! Me llaman mis amigos del periódico: Marta, Alberto y Chano, para hacer una de nuestras reuniones familiares. Entonces, mando todo al carajo, decido subirme a unos tacones y mientras me duchaba, la dichosa pregunta: ¿Y ahora qué? Encontró respuesta: El tiempo es como agua que cae entre los dedos y hay cuestiones que solo él es capaz de despejar.

8 comentarios:

anabel dijo...

Siempre merece la pena sentir ya sea para enamorarse o plantearse una cuestión sobre cualquier persona.Cuando tus pensamientos o sentimientos se revelan te dicen algo más de tí.Se llama empatía.
El ser interior se manifiesta a través de otros como un espejo en el que nos reconocemos a nosotros mismos.

Adam dijo...

Me acabas de enganchar a este blog... No nos conocemos, pero me parecen relindos tus escritos. Creo que el tiempo, a veces, es el único que puede solucionar las cosas. Lo peorcito de todo esto es llegar a tener paciencia.Yo la llevo fatal. Animo.

Nowhere Carlos dijo...

Bueno, aquí está el cantautor del que habla este escrito. Para mí fue una noche mágica en la que disfruté de una amiga como no había podido, y eso que había querido, disfrutar de ella.
La magia, la confianza, todo aquello volvió a aflorar años después, con nuevo brillo. Un brillo precioso.

Ojalá podamos conservar siempre esa sensación, tú y yo, la sensación de no necesitar hablar para saber qué le ocurre al otro, la sensación de conocernos, de habernos aprendido, la sensación de que, al menos por un segundo, fuimos uno.

Dave dijo...

Voy con atraso de lecturas... ¿Que significa eso de no hablar para saber lo que le ocurre al otro? Siempre necesitamos palabras... ¡Que se lo digan a Sara!

Nowhere Carlos dijo...

Significa, a pesar de que no te lo creas, que Sara no necesita contarme nada para que yo sepa cómo está, o qué le pasa. Y que ella no necesita escuchar ni una sola de mis mentiras, ella sabe cómo respiro, cómo siento, qué quiero sentir, y en qué momento.

Sabemos cuáles son nuestras virtudes, y sabemos cuáles son nuestros defectos. A pesar de todo, nos los decimos a la cara. Y por eso vamos a ser amigos.

Sarah dijo...

Estoy mil de contenta por que estéis en mi vida todos los que tenéis que estar. No hay nada como tener AMIGOS de verdad, los que te conocen desde que eres cani, como Carlos. ¡Que viva Navalafuente!

Anónimo dijo...

Más vale tarde que nunca, así que aunque con algo de retraso escribo estas líneas.
La noche fue sensacional. Uno de esos días que sin planificar nada, simplemente te dejas llevar y surge algo mágico y especial.
Gracias a Sara por sus palabras y aportar perspectiva femenina a mis asuntos.
Gracias a Carlos por estar ahí y por esas canciones que llegan, que te hacen recordar, pensar, imaginar, sentir.

GuZ

Anónimo dijo...

Really amazing! Useful information. All the best.
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