domingo, junio 22, 2008

LLEGÓ EL VERANO

Hoy ha comenzado el verano y estoy como unas castañuelas. Me cuesta reconocerlo, pero soy una de esas españolas que no pueden vivir sin sol. Adoro el calor, bajar a la piscina con EL, leer libros a la sombra y comer helados. Estoy contenta, con la llegada de las altas temperaturas han aparecido nuevas cosas en mi vida, entre ellas mi trabajo. Cauta, humilde e ilusionada asciendo por mi querida Gran Vía todas las mañanas para aterrizar en un estudio de radio. Todavía es pronto para hacer evaluaciones, pero solo puedo decirles que entre esas cuatro paredes he vuelto a sentirme bien y a tener ganas de contarle cosas al mundo.

El viernes pasado fue mi primer día serio en antena y, más allá de presentaciones y protocolos, fui feliz. Cuando comencé a hacer la entrevista, que versaba sobre los refugiados en Yemen, estaba nerviosa; después el nudo en el estómago se fue quitando y la magia llegó sin más. Conseguí implicarme en la historia que me contaba otra persona que me hablaba desde Oriente Próximo. Al terminar miré a Frans, uno de mis mejores amigos y el técnico del programa, e intenté hacerle partícipe de lo sucedido.

Me siento bien después de mucho tiempo, pero la radio no ha sido la única artífice de esta mejoría. La presencia de Eva en Madrid ha hecho que las noches en la capital vuelvan a vestirse de glamour y risas. El viernes estuvimos tomando cócktekes (Cosmopolitans, por supuesto) en José Alfredo, después estuvimos bailando por Huertas, para acabar en La Pirámide, un local donde el abueleo más selecto (los que superamos la barrera de los 25) se daba cita para cantar canciones de los 80. Fue un puntazo acabar la velada entonando Boys don´t cry de The Cure.

Más allá del sol, la radio, la Gran Vía y los Cosmopolitans, si no hay amigos con quien compartirlos nada de todo esto tiene el mismo encanto, ni el mismo sabor.

viernes, mayo 30, 2008

CARTA A MIS AMIGOS (Cuando cierro los ojos)

Queridos amigos:

Hoy me han dado el alta. Cuando me he sentado delante de esta pantalla, después de pasar tantos meses sin escribir, he querido que las primeras palabras sean para vosotros. Ha sido un tiempo de crisis que ha producido un cambio en mi, que me ha abierto los ojos ante una realidad que no he querido ver durante mucho tiempo.

Más allá del dolor, del collarín, los mareos y las pastillas, llega un día en el que te das cuenta de que la vida es un conjunto de instantes insignificantes que hacen que el paso del tiempo merezca la pena. Hubo un momento en el que creí perder el control del reloj que limita mis segundos; por suerte, lo recuperé.

He descubierto que no me quieren algunas personas que pensé que me querían. La carrera de la vida convierte a mucha gente en seres egoístas que solo piensan en "llegar a ser" y no en "ser". Hay personas que aprovechan la caída de un compañero para pasar por delante de él o directamente saltarle por encima cuando se ha caido en medio de la competición, con una única intención: ganar, ser el primero. Muy pocos cuando tropiezas están ahí para decirte: "Levántate y anda". Así es el duro mundo laboral, esa interminable carrera para unos; el deseo canalla para otros y la ambición frustrada para otros tantos. Yo me desmarco de todo eso. Lo malo que tiene estar parado físicamente es que tu cabeza no para de moverse y, en estos meses he analizado los porqués que me llevaron a dedicarme a la profesión más maravillosa del mundo. He llegado a la siguiente conclusión: No quiero que las historias de otros escriban la mia.

Por eso me siento hoy ante la extensión de mis manos para hablaros de la parte más bonita de mi, esa que me saca adelante en los malos momentos, la que me empapa de alegría el alma, la más sincera y de la que estoy profundamente orgullosa. Hay sentimientos que no se pueden traducir, se sienten o no se sienten, del que hablo es desinteresado y se manifiesta a través de una generosa empatía. Llevo muchos meses sin escribiros y hoy quiero que allá donde os encontréis os llegue esta carta enviada desde ninguna parte a cada uno de vosotros, mis queridos amigos.

El diccionario de la RAE se me queda corto para describir vuestro papel protagonista en la historia de mi vida. Si algo me hace feliz es cerrar los ojos y veros como os veo a cada uno: Me gusta ver a Eva y a Alba, su niña pequeña, subidas en un columpio. Me gusta verlas crecer juntas. Estoy muy orgullosa de ambas. Eva es honesta, valiente y camina despacio. Adoro sus pasos porque sin ella saberlo es dueña de una gran carrera. Quiero verla siempre soñando con banda sonora. Quiero que haga lo que haga sea feliz y sea ella: la actriz de mi película preferida; la que pinta con acuarelas sus sueños y crea magia a través de imágenes.

Cuando cierro los ojos también veo a Alex. Me gusta porque su voz a medida que pasa el tiempo suena más cálida. Quiero que luches por ti, porque tú más que nadie sabes que nunca estarás solo.Quiero que sigas gritando, que no pares, porque te están escuchando. Levanta la voz y mira al cielo. Quiero que tus historias, esas que llenan tus días, te sirvan para conocerte y descubrir que en tu silencio también habita el mio.

Cuando cierro los ojos me gusta ver a John. Me gusta como me sonrie a través del teléfono. Me gusta su mirada, porque gracias a ella no necesito hablar. Quiero que la línea indivisible y transparente que nos une te proporcione siempre todo el amor que tengo para tí más allá de las olas. Quiero que nunca dejes de desplegar tus alas al viento para ser cada día un poco más libre siendo fiel a ti mismo. Quiero que escribas, borres y emborrones. El resultado sabes que será un gran libro.

Cuando cierro los ojos veo a Franchu. Me gusta cuando camina, porque sabe hacerlo solo. Quiero que encuentres las respuestas a tus preguntas y que en medio del ruido escuches música. Quiero que flotes en la nube de un cielo imaginario, que lleves la magia a través del sonido a todos aquellos que sean capaces de percibirla. Quiero que más allá de la sombra encuentres esa cálida luz que te haga descubrir todos los porqués que tanto has buscado.

Cuando cierro los ojos veo a Garci. Me gusta porque sabe vivir y disfrutar lo que vive.Quiero que siempre saborees las mieles de lo desconocido, que rompas tus barreras y que navegues en el mar más transparente que exista. Quiero que sigas siendo rebelde porque sólo así nunca lograrás aburrirte.

Cuando cierro los ojos también veo a Javi. Me gustan sus manos. Quiero que siempre sea capaz de guardar una parcela en su vida para sus sueños no catódicos. Quiero que desee brillar fuera del cielo.

También vislumbro a Luisen. Cuando cierro los ojos le escucho en mi cuarto con nostalgia adolescente. Quiero que sea feliz y que sepa hallarse a sí mismo en medio de una habitación en la que no existen espejos. Quiero que nunca deje de encontrarse.

Cuando cierro los ojos también le veo a EL. Me gusta como me mira. Quiero que sigas jugando entre héroes de tinta china. Quiero que siempre me mires como me miras porque son tus ojos a través de los que veo yo. Quiero despertar y ver que nuestro sueño es real. Quiero que sigas soñando a mi lado.

Queridos amigos, hoy me han dado el alta. Quería daros las gracias por tantas cosas... Y pediros perdón por todas las demás. Sin vosotros nada de lo que pasa valdría la pena.

Un beso.


Sara

Pd: Dani, aunque materialmente no estés, ellos son la prueba de que nunca me dejaste sola. Para ti mis últimas palabras, esas que siempre escribo entre lágrimas porque tu ausencia abismal me va a doler eternamente. Para ti lo mejor de cada uno de mis amaneceres.



viernes, enero 04, 2008

YA ERA HORA

Todo cambio es una amenaza para la estabilidad. Empiezo 2008 dando vueltas, recién llegada de Albacete y con un par de kilos de más en mi voluptuoso trasero. La vida, queridos lectores, es increíble ayer me acosté pensando en un mañana incierto y cuando llega ese ansiado mañana y cuando menos me lo esperaba mi vida pega un giro de 180º.

En menos de tres horas he pasado de ser una trabajadora precaria -de esas que tienen contratos de uno, dos y tres meses- ha ser una currante del primer periódico económico de España, indefinida y con un sueldo decente que supera los 1.000 euros. Queridos lectores: NO ME LO PUEDO CREER. He amanecido en mi sillita, paseado por un par de despachos, hablado con jefes y todo... ¿Para que? Para acabar moviendo mis cosas a otra mesa y acabar en estado de shok mirando al horizonte.

Las reacciones al conocer mi cambio de situación han sido de todo tipo: -¡Ya vas a tener vacaciones pagadas!- decián unos. -¡ Pagas extra!- exclamaban otros. - ¡Y hasta días libres! - apostillaban también mis compañeros. Y mientras todo eso sucedía a mi alrededor la que escribe solo pensaba en el pasado, en los más de 200 artículos publicados, en ELLA, mi querida maestra, compañera y amiga, esa que siempre creyó en mi. No he podido evitar acordarme también de mis vaivenes financieros, de la radio, la universidad, los malos horarios, el sacrificio y demás sofocos.


Han tenido que pasar 4 años, más de una docena de contratos basura, miles de historias por mis manos en forma de líneas, muchos disgustos y, tal vez, demasiado esfuerzo, para firmar un papel que me hace redactora oficial de una cabecera. Ya ven, se confirma mi tería, el periodismo es una carrera de resistencia en la que no gana el más rápido, ni el que mejor corre, si no el que tiene más capacidad de aguante. ¿Quién dijo que esto era fácil? Empiezo el miércoles. Ya les contaré lo qué se siente al firmar ese documento. Todo está por ver. Espero que el cambio sea para bien y ser capaz de responder al reto que se me presenta en este nuevo año... Como dice EL: Ya se verá.

domingo, diciembre 30, 2007

NARANJAS, LIMONES Y 12 UVAS

El principio del final de mi año 2007 transcurrió en la cocina de la casa de Eva en Albacete. Nada más entrar por el umbral de la puerta mis ojos fueron a parar a una enorme bolsa de naranjas que estaba en un rincón cercano a la despensa. No tardé en coger una y ponerla justo bajo mi nariz... ¡Qué bien olía! Hacía tanto tiempo que no me detenía a disfrutar el aroma de esa maravillosa fruta... Bien por prisa o tal vez por carencia de los productos -ya se sabe las frutas que se compran en el super no desprenden el mismo perfume que las recién recolectadas del árbol-, el caso es que habían pasado unos cuantos meses desde que no me paraba a degustar las pequeñas cosas estupendas que rodean mi vida.

Esta noche sorprendentemente he dormido del tirón, algo que no me sucedía desde los meses estivales. Ha sido genial. Me he pasado el día con EL, Juandi, Eva y la divertida Alba dando vueltas por la ciudad, tomando café y yendo de tiendas. Al llegar a casa, después de cenar he acompañado a Alba a la cama y cuando ya la iba a dejar desacansando la pequeña me dijo:

- Mañana es Nochevieja.

Ha sido entonces cuando, tras mucho meditarlo, me he sentado frente al ordenador con el único propósito de darle gracias a lo que sea (no sé si se llama destino, Dios o energía) por permitirme llegar hasta aquí y contarles todo lo que a menudo les narro. 2007 ha sido un año de "vuelta al cole" para mí, tal vez durante estos 365 días he cursado la asignatura más importante de mi carrera que ha consistido en aprender a valorar mi vida que es una, única e irrepetible. He aprendido que los hospitales no me gustan, que los accidentes de tráfico son lo más triste que puede pasarle a alguien y que los enfermeros son auténticos jabatos capaces de lidiar con desquiciados.

En la vida hay momentos dulces y amargos como los limones. A lo largo de estos 365 días he aprendido a hacer frente a mis problemas, a diferenciar lo importante de lo urgente, a valorar a mis amigos, a la familia... He aprendido que nunca te puedes ir de una empresa cuando sientes que todavía te queda trabajo por hacer en ella. He corroborado que yo no soy mi oficio, que me gusta pasear, leer el Vogue y estar con la gente que me quiere. He tenido la oportunidad de conocer a unas compañeras de redacción excelentes que me han enseñado que estar no es lo mismo que compartir. He descubierto que hay personas que me aprecian mas de lo que pensaba y que estarían dispuestas a dar la cara por mi si se planteara alguna situación comprometida. También he caído en la cuenta de que hay otras que saldrían corriendo porque mi amistad no responde a sus intereses.

Me he ido de casa, ahora vivo feliz con EL y con Dinky, nuestro perro. Me he dado cuenta de que me falta tiempo. Sigo sin carné de conducir y ya no voy a clases de body combat. He descubierto que la vida en pareja es un camino en el que no basta con andar, sino que tienes que saber dar los pasos adecuando tu velocidad a la de tu compañero. Soy consciente de que tengo suerte.

Ya no les aburro más. Termino mis últimas líneas de 2007 tranquila, sentada en el ordenador de la casa de mi querida amiga Eva, tras vislumbrar la silueta de Alba tumbada en su camita soñando tal vez con Pocoyó. Mañana es Nochevieja, TVE emitirá su clásica gala que dura 6 ahoras, sonarán las campanadas en el reloj de la Puerta del Sol, cenarán de forma copiosa, tomarán las 12 uvas de la suerte y se reunirán con sus allegados para tomar unas copas. Empieza un año nuevo cargado de buenos deseos. ¿Saben ya cuál es el suyo? Repasen sus vidas y cuando lo tengan claro, cierren los ojos y formúlenlo en bajito para que nadie se entere. Si lo ansían de verdad, tienen 365 días para hacerlo realidad. Feliz 2008.

sábado, diciembre 22, 2007

DECIMOS SON ILUSIONES A FALTA DE MUCHOS MILLONES

Erase una vez...
Un par de trabajadoras interinas, de esas que tienen contratos precarios y a las que despiden cada cuatro meses para luego, con un poco de suerte, volverlas a contratar. Aquella mañana fría y gris de invierno Lola se despertó tempranito porque había quedado para ir a recoger la cesta de Navidad de su empresa. El reloj marcaba las 11 en punto y María no tardó en llamar al timbre.

- No te lo vas a creer, pero he soñado con el número del Gordo de la lotería. Era el 13030.- dijo la amiga nada más entrar por la puerta del domicilio.

Las dos se miraron de forma cómplice y, tras una sonrisa pícara, no tardaron en poner manos a la obra para encontrar la participación. Cogieron el coche y fueron a parar a la oficina para proveerse de las viandas tan típicas en estas fechas. Ya saben, más vale pájaro en mano que ciento volando.

Una vez recogido el regalo de la empresa, se sentaron en sus respectivos puestos de trabajo, encendieron los ordenadores y empezaron a indagar para encontrar la administración que vendía el 1303o. No tardaron mucho en averiguar que su boleto estaba en a la venta en la zona de Ríos Rosas, justo en la otra punta de Madrid desde el lugar donde se encontraban.

-Cierran a las dos. Esta tarde ya no venden billetes de lotería porque empiezan con las devoluciones. hay que darse prisa. - recalcó María.

-¡Vamos!- gritaron ambas llenas de energía.

Faltaba menos de una hora para el cierre, pero como se suele decir la ilusión mueve montañas e, incluso a veces, los coches atacados que se concentran en el centro de una ciudad. Tras ratos de risas nerviosas, música y un "tenemos que llegar", consiguieron aparcar en la puerta de la administración y comprar tres décimos del 13030.

- ¡Como alguien se entere de esto va a decir que estamos locas!- exclamaban entre ambas.

Al día siguiente se celebró el sorteo tan esperado de la lotería de Navidad y aquel 13030 tan ansiado por las dos chicas no resultó premiado, noticia que fue recibida por ambas con la misma sonrisa cómplice que se dedicaron aquella gélida mañana de diciembre.

En estas fechas en las que los regalos, las comilonas y los excesos marcan la pauta general de conducta popular muchos olvidan que hay un transfondo que a vec Navidad: un SMS de Montse,es se deja de lado y que es capaz de mover a cualquiera: la ilusión.

Hoy tras escuchar esta historia miré la lluvia caer por la ventana y pensé en mi Navidad: en Eva y en Alex a los que por fin iba a abrazar en fin de año, la tarjeta de Fran, la cita con Tere, la voz de John que me provoca lágrimas a través de la distancia, mi querido amigo el siempre currante Javi, aquellos bailes con Montse y los compañeros de la redacción en la fiesta del periódico, las luces del árbol que EL y yo pusimos en nuestro salón... Las primeras Navidades en nuestra casa, con Dinky ese regalo de cuatro patas tan esperado.

Cuando recuerdo lo que les ocurrió a Lola y a María no puedo evitar pensar que sin personas como ellas, sin sus locuras y, sobre todo, sin sus ilusiones la Navidad no sería Navidad.


miércoles, diciembre 05, 2007

EL PRINCIPIO DEL COMIENZO


Normalmente no suelo hablar demasiado del lugar en el que trabajo, pero hoy es diferente. Dicen que los edificios en los que las personas pasan bastante tiempo al final acaban por formar parte de ellas. En mi caso, al menos, es así. Para mi este edificio significa el principio de mi comienzo como periodista profesional.

Recuerdo el primer día que entré por la puerta. Fue con mucha gente de la facultad, todos estábamos citados para hacer una prueba teórico-práctica con el fin de conseguir ser becarios durante el verano. Al llegar, nos subieron a la planta dos y, curiosamente, me senté en el sitio de la que, meses más tarde, sería mi redactora jefe.

Rellené el test con un bolígrafo de la persona que ellí se sentaba, escribí el reportaje y, una vez terminada la prueba, introduje el boli de aquella periodista en mi bolso. "Me lo llevo de recuerdo. Al menos lo intenté"- me dije.

Pasaron las semanas, llegó junio y allí, tirada en el sofá de casa empecé a discutir con mi familia. La pregunta era: ¿Dónde vas a hacer las prácticas? La primera opción eran los informativos de lo que, hasta hace unos meses los españoles conocían como el ente público. La segunda era una emisora nacional importante, de donde ya me habían telefoneado tras una breve prueba de locución y, la tercera el periódico del que no tenía noticias.

-¡La radio, la niña se tiene que ir a la radio, que es lo que sabe hacer!- decía mi abuelo.

-No, no a la tele. Es mejor que vaya a Torrespaña.- sugería mi abuela.

-Ese sería el último sitio donde me gustaría que trabajaras, Sara. - apostilló mi madre, de la cual no me esperaba semejante comentario.

- ¿Y qué hago si de donde quiero no me llaman? Al final, me veo sin prácticas.- les dije.

- No te preocupes, estoy segura de que trabajarás en el periódico.- afirmó mi madre.

No sé si en aquel momento un Dios, en el que no creo, iluminó a mi progenitora pero, después de 48 horas de dudas, el móvil sonó mientras presenciaba un espectáculo de delfines en Tenerife. Al día siguiente, tras cuatro años de carrera, tres de prácticas y madrugones en una radio local y mucho esfuerzo, era becaria del segundo periódico más importante de este país. Lo que quería y, encima, sin pagar.

Empecé trabajando en la sección de gastronomía de una guía, pero al mes un redactor me dió la oportunidad de escribir en el área de televisión. Al principio no me gustaba, yo soñaba con escribir en nacional e investigar el 11-M y me encontré (con todos mis respetos) entrevistando a Bibiana Fernández. "Tienes 20 años. De todo se aprende"- me decían mis jefes.

Cuando cumplí los 21 acabé mi beca, que sólo duró tres meses, y estuve trabajando sin contrato desde septiembre hasta diciembre. El sueldo no me daba ni para pipas y serví copas en algún que otro bar. Llegó diciembre y cuando estaba a punto de mandarlo todo al carajo mis compañeros me llevaron a la mesa en la que hice mi prueba de ingreso. - Hay que cubrir el hueco de unos compañeros de la sección de comunicación y hemos pensado en ti.- me dijeron.

Todavía desconozco cómo fue pero, sin darme cuenta, volví a la mesa donde realicé aquellas pruebas. Allí estaba una mujer que, al poco rato de hablar conmigo, pronunció la palabra mágica: contrato. Cuando la vi lo primero que pensé: "Madre mia, ésta es la dueña del boli que robé en mayo".

Y así, por casualidades de la vida, conocí a una de las personas que marcó y sigue marcando mi carrera profesional. A los pocos días de estar junto a ELLA firmé mi primer artículo en el periódico. Un cuatro columnas sobre un 'reality' (malísimo) . Nunca olvidaré aquella sensación que experimenté. Recuerdo que me levanté por la mañana, llegué a la redacción, vi mi firma impresa, escondí cuatro ejemplares del periódico del día y me metí en el baño de la planta dos a dar saltos de alegría. Cuando salí, mi profesora de redacción periodística había dejado un mensaje en mi buzón de voz: "Mientras tus compañeros están sentados aquí, tú firmas en el periódico con 21 años. Felicidades". Pero, a pesar de aquellas felicitaciones, para mi fue duro afrontar que ya no iba al mismo ritmo que el resto de mis amigos a los que echaba tantísimo de menos.

Después de aquello, seguí trabajando y aprendiendo de ELLA, hasta que mi contrato terminó y me llevaron a otras secciones de cuyo nombre queridos lectores no quiero acordarme. Dicen que cuando empiezas en algo el principio es clave para desempeñar tus labores futuras y mi jefa, esa a la que robé el boli, me echó broncas, me dió oportunidades y, lo mejor de todo, fue la primera persona que creyó en mi (espero que siga siendo así). ELLA es importante porque ha marcado mi forma de trabajar y de ser como periodista. Forma parte de mi grupo de grandes profesionales que apostaron en algún momento de sus vidas por la que escribe sin pedir nada a cambio, sólo que trabaje bien.

Cuando me cambiaron de sección no aprecié el valor de lo que aprendí con ELLA. Pero cuando por circunstancias ajenas a mi, me vi obligada a trabajar año y medio fuera de estas paredes me di cuenta de que mis meses con ELLA habían sido más importantes de lo que pensaba.

Han pasado más de cuatro años desde que puse un pie en esta compañía que hoy cambia de sede. Me fui, pero he vuelto. Aquí me han pasado muchas cosas, unas buenas, otras no tanto. Sus paredes fueron testigo de mis éxitos y fracasos. Gané mucho y perdi bastantes cosas, entre ellas la confianza en mi misma. Pero de eso no quiero hablarles, porque en el fondo las novatadas se pagan y todos aquellos malos ratos me vinieron bien.

Esta mañana, mientras embalaba los trastos en mi cajita, han venido a mi cabeza todos estos recuerdos. Al fin y al cabo he pasado muchas horas aquí dentro y algo de aprecio le tengo a estas cuatro paredes. A veces me pregunto: ¿Que huebiera hecho con mi vida si desde los 8 años no hubiera querido dedicarme al oficio de contrar cosas?Si les soy sincera todavía no he logrado encontrar la respuesta, lo que si tengo claro es que si no fuera periodista, no sería yo.

martes, diciembre 04, 2007

REENCUENTROS

Me encanta la canción 1973 del nuevo disco del británico James Blunt. Habla de recuerdos, de la nostalgia, de los reencuentros que llegaron y de los que, probablemente, nunca volverán. El pasado sábado me reuní con dos de mis mejores amigos en Estrecho. Isa, una antigua compañera de piso de Jonh, daba una fiesta en su casa. Tras un viaje intenso en metro, mi canario favorito y yo divisamos la figura de Javi a lo lejos. Había estado esperándonos durante 15 minutos dentro de un cajero de Cajamadrid. Eran las 12.15 de la noche y hacía frío.
Javi cruzó la carretera y fue entonces cuando los tres nos fundimos en un cálido abrazo de esos que se quedan grabados en la memoria porque son de verdad, porque salen de dentro. Llevábamos varios meses sin vernos.

Entramos en la casa de Isa. Un piso antiguo, amplio, con patio comunitario, muchas ventanas y habitaciones blancas pintadas de manera uniforme, nos daba la bienvenida. Su interior, en el que se daban cita 30 personas, dejaba entrever vestigios del viejo Madrid tras sus paredes. No tardamos en servirnos una copa.

Con un wishky con cola en la mano, John, Javi y la que escribe empezamos a contarnos nuestras historias protagonizadas, la gran mayoría, por el hilo que nos unió un buen día en aquella facultad con forma de búnker y pasillos con olor a marihuana: el periodismo, esa enfermedad extraña, que cuando es vocacional, acaba por instalarse definitivamente en tu cuerpo de forma terminal y aunque, a veces resulte dolorosa, por mucho que te hace sufrir no quieres dejarla marchar. No tiene cura o, al menos Javi y yo, no queremos curarnos.

Jonh, de vez en cuando arremetía contra nosotros de forma graciosa reivindicando la integración en la comunidad que bailaba en el centro de la pista del salón. -¡Es que no sabéis hablar de otra cosa!- exclamaba. Después de aquello, empezamos a movernos entre los invitados. Charlamos con peruanos, argentinos, ecuatorianos y españoles. Fue divertido y, ante todo, multicultural. Hubo un momento en el que deseé que el tiempo se congelara. Javi y John estaban hablando de cómo nos conocimos en la facultad. Me recordó a la serie Aquellos maravillosos años.

Hoy, en medio del descanso de la hora de la comida, mientras escuchaba la última canción de Blunt, he sentido la necesidad de recordar aquella noche del pasado viernes. Esos momentos que me ayudan a seguir adelante en medio de la lucha diaria y que hacen que la distancia se convierta en magia cuando se rompen las barreras, creadas por los kilómetros, con un reencuentro. Como dice Blunt: Here we go again!

miércoles, noviembre 14, 2007

PARA SER CONDUCTOR DE PRIMERA...

Es una lástima, pero cuando te ganas la vida redactando líneas para contar lo que les pasa a otros a penas tienes tiempo para narrar lo que te ocurre a ti. Hoy es uno de esos días soleados de otoño en el que he decidido, en medio de mi fingido y corto descanso vespertino, ponerme a escribir sobre mi.

Últimamente estoy en una etapa en la que necesito engullir libros constantemente, como si fueran agua. Vuelvo a tener sed de páginas, y eso me gusta. Hacía tiempo que no me pasaba, tal vez desde la facultad. Otra vez siento esos cosquilleos extraños en la tripa cuando, casi de forma automática, dejo brotar las líneas de mis artículos en la pantalla del ordenador. Echaba de menos aquella ilusión del principio. Aquellas ganas que ahora vuelven como por arte de magia y se hacen cada vez más fuertes cuando dentro de mi noto la satisfacción de un trabajo bien hecho.

Tal vez esas ganas con las que me han impulsado a sacarme de una vez por todas el carné de conducir. Sentada en la mesa del periódico, veo caer las hojas de los árboles desde la ventana y me da por pensar si alguna vez en mi vida fui a demasida velocidad. A lo mejor, tenía demasiados anhelos, excesiva prisa por llegar a algún destino al que todavía no he logrado dar nombre.

¿Qué sucede cuando el conductor presiona más de la cuenta el acelerador de su vehículo? Un accidente, un susto del que no todos tienen la suerte de salir vivos. Ya lo dicen el la DGT: "Las prisas no son buenas". Pero, a día de hoy en el que no tengo tiempo para escribir sobre mis cosas, me he dado cuenta de que mis ansias de "nada" si fueron positivas. Gracias a ellas y a sus consecutivos golpes causados por bruscos cambios de sentido, he logrado volver al camino del principio. Estoy otra vez en el punto de partida conduciendo un coche nuevo en el que le llevo a EL y a mis amigos, esos que aguantaron cuando me desvíe de mi ruta. Me hallo de nuevo en ese punto de partida que, aunque me sigue costando sacrifios, está cargado de ilusiones, de retos y, ante todo, de calma, de mucha calma.

martes, octubre 30, 2007

CAMBIO TRANQUILO II

Hoy he soñado con Eva, John, Alex y con la pequeña Alba. Soñé que estábamos jugando todos en la nieve en Albacete. Cuando me he levantado, he sentido que como decía Freud: "La psique es saía y el subconsciente saca a la luz lo que no tenemos en el consciente". En definitiva: los echo de menos. Espero verlos muy pronto porque, aunque me cueste reconocerlo, los necesito.

Últimamente ando hasta arriba de trabajo, no tengo tiempo para las cosas que realmente me interesan, pero aún así soy feliz. Mis compañeras tienen mucho que ver en ello. Rebeca, Anita, Natalia, Montse y Javi hacen que esta segunda casa (el periódico) en la que vivo sea más agradable cada minuto que pasa.

Esta tarde, en uno de nuestros habituales descansos he estado hablando con Montse. Me encanta como razona los sentimientos. Nuestra conversación versaba sobre las relaciones personales. Son complicadas, pero son nuestra vida, un día a día lleno de cambios, de altibajos, en el que no tienes que parar de caminar aunque te des contra un muro. Pase lo que pase hay que seguir andando. Es verdad Montse, lo que acaba con cualquier relación (del tipo que sea) es quedarse parado. en definitiva la falta de cambios.

miércoles, octubre 17, 2007

CAMBIO TRANQUILO

Hoy he comido con un compañero al que hacía tiempo que no veía. La verdad es que su llamada me ha sorprendido. Eran las tres menos cuarto de la tarde y el Vips de Clara del Rey estaba hasta la bandera. Mi compadre me citaba para decirme que estaba inmerso en un nuevo proyecto. "Estoy contento. ¿Y tú? ¿Todo bien?". "Tranquila", le dije.

A veces me da miedo pronunciar esa palabra, pero en estos días en los que todo evoluciona y el mundo tiende a tambalearse en un vaivén constante, he incorporado este precioso vocablo a mi vida. Señoras y señores he descubierto que cuando el resto de la humanidad se mueve, prefiero estar quieta. Sin miedo, ni pretensiones, sin mirar al futuro, simplemente disfrutar del hoy sin querer predecir qué pasará mañana. Mirar a mi alrededor, llegar a casa con alguien que me espera, leer un buen libro y dormir en paz... Eso, señores, no tiene precio.

miércoles, octubre 03, 2007

DÍAS DE BORRASCA, DÍAS DE NOSTALGIA

Esta mañana el día ha amanecido gris y sombrío. Como todos los días me he levantado de la cama, esta vez con un poco más de pereza, he engullido un par de Pettit Suisse, me he vestido y he salido corriendo hacia el periódico. Al cruzar la calle no he tardado en darme cuenta de que yo estaba como el día.

Al llegar al trabajo he subido las escaleras buscando el refugio de la prensa diaria y he hablado con mi compañera Teresa. Ella no tardó en enseñarme el regalo que le había hecho su hijo. Era una piedra con forma de corazón, la tenía en el bolsillo como si fuera un tesoro. En el fondo, lo era. Cuando me despedí de ella y me senté en mi mesa no paré de darle vueltas a la misma pregunta: ¿Porqué a veces las personas necesitamos grandes cosas para ser felices?

Aquella piedra me hizo recordar que en días como hoy, en los que la lluvia se dedica a borrar la suciedad de las calles, los tesoros más grandes que tengo en la vida no son inertes y tienen nombre propio. Últimamente, no les voy a engañar, ando un poco de cabeza por los amigos que se fueron. Se trata de eso que llaman nostalgia... A veces mientras veo caer gotitas de agua por la ventana, me planteo cuales son los motivos, qué es aquello que busco que me obliga a seguir adelante aquí, sentada en el mismo sitio. Echo de menos estar más tiempo con mi gente, con EL, con mis amigos...

Ayer hablé con Lorenzo. Me dijo que tenía que seguir adelante con mis sueños."Si te rindes ahora, entonces es que realmente no lo quieres. Tienes que seguir, paciente, sin hacer ruido, pero tienes que continuar con tu camino. Utiliza la fuerza de los que no están para salir adelante", me dijo desde Berlín.

Esta mañana, al ver el corazón de piedra del pequeño de Teresa, me acordé de las palabras de Lorenzo, volví a mi sitio y empecé a escribir.

jueves, septiembre 20, 2007

EL CUARTO DE SIGLO

No se si saltar de alegría o tirarme por una ventana. 25 años... ¡Madre mía! En menos de cuatro horas me cae el cuarto de siglo y yo aquí sentada sola esperando cerrar el suplemento de hoy. La verdad es que no me apetece darle más vueltas. En un año se me acabará el carné joven, el descuento de la pelu y me caducará el ticket viaje de la facultad. ¡Que bajón! Menudo periplo esto de cumplir los 25.... Pero a pesar de todo esto, estoy contenta porque he llegado (si no pasa nada de aquí a unas horas) a cumplirlos.

En días como hoy me acuerdo de aquel momento en el que estuve a punto de no volver a escribir una línea. Tuvimos (EL y yo) mucha suerte de que no viniera un coche en la dirección contraria. Desde aquello valoro más la vida. Recuerdo las llamadas que hice ese día, a quien fueron. "Me apetecía oirte", le dije a John muerta del susto.

Estos 25 años no sé que sorpresas me traerán, pero espero que aquellas voces amables que necesito escuchar sigan siempre conmigo. No les voy a engañar, cada persona a la cual le digo que mañana me cae el cuarto de siglo me dice una cosa. Unos me dicen que esperan que "salte al estrellato periodístico", otros que "quieren que me case" y una minoría me comenta que " soy una niña".

¿Saben que les digo? Es verdad, soy una ñina y quiero aprender y seguir adelante, con ganas, con fuerza. Porque la vida, en definitiva, es la que uno recuerda y la que escribe para contarla.

miércoles, septiembre 05, 2007

EL FINAL DEL VERANO

Nunca he sido partidaria de usar en mis columnas canciones revival, pero esta vez la que hicieron Manolo y Ramón, más conocidos como el Dúo Dinámico, allá por los años 60 le va al pelo a estas, mis últimas líneas antes de la vuelta al cole.

El final del verano, ya está aquí y atrás quedan las crónicas, las risas a la hora de la comida, el planillo de los turnos y el ruido de los teléfonos.

El regreso a la que es mi casa, en términos profesionales, no fue tan duro como pensaba gracias a ELLAS. Probablemente si no me hubieran llamado no estaría hoy en la que es y será mi querida redacción.

Si no fuera por ELLAS a más de uno nos "comería el cochino" en diferentes ocasiones en este periódico. Mari Luz, una de a ELLAS, dice que si todas ELLAS se fusionaran en una sola mujer, el resultado daría lugar a la mujer perfecta. Estoy totalmente de acuerdo.

El sarcasmo de Pilar; el encanto especial de Carmencita, la sabiduría de Marga, el saber estar de Mari Luz, el corazón de Teresa, los trajes de Raquel, el arranque de Elena y el buen hacer, en todos los sentidos, de Amelia.

Luisa, mi compañera de batallas estivales, tampoco se queda atrás. Es rubia, pero la quiero (ya saben, las del pelo de trigo nunca fueron santo de mi devoción, pero ella es la excepción que confirma la regla). Gracias al destino, esta temporada seguiremos combatiendo juntas.

En fin, no les aburro más, que se me acaba el verano y necesito una cura de vocablos de 48 horas para afrontar el nuevo curso. Gracias ELLAS volveré a ocupar mi pupitre un curso más, pero esta vez voy a intentar sacar matrícula. Se lo prometo.

"El final del verano, llegó y tú partirás". Es cierto, el calor poco a poco va disminuyendo, los días van siendo más cortos y yo desde mi rinconcito subterráneo veré pasar las horas, las tardes... Y, de vez en cuando, asomaré la cabeza al exterior para verlas a ELLAS, esa será la manera de darlas por siempre las GRACIAS.

domingo, septiembre 02, 2007

MI REGALO DEL VERANO

Siempre he admirado a las personas que intentan, al menos, decir la verdad cuando realizan su trabajo. Cuando estaba a punto de acabar la carrera, hice una tesina en la facultad sobre el 11-M. Me especialicé en política nacional y usé como manual de abordo un libro que me acompañaba a todas partes.

Meses más tarde, hice las prácticas en un periódico en el que ya llevo casi cuatro años. Esta mañana, con la ayuda de mi compañera Teresa, he logrado vencer mi timidez y volver a sacar del trastero aquel libro que en mis comienzos me sirvió para alimentar tantos sueños de incocente plumilla.

Hoy ha sido un día especial porque el autor de aquel trabajo que pasé meses analizando me ha firmado su investigación. Lo que es la vida... ¿Quién me iba a decir a mi (estudiante de periodismo) en aquella facultad sepultada por el hormigón que años más tarde acabaría conociendo a aquel periodista que tanto admiraba?

En fin, la vida es así... Curiosa, sorprendente.

sábado, septiembre 01, 2007

CANTO A LA LIBERTAD
Hoy mi querido amigo Plaza ha publicado un artículo que ha despertado en mi un debate interior. Habla sobre María España, la mujer del gran maestro de las letras desaparecido recientemente: Francisco Umbral. El reportaje versa sobre diferentes temas, entre ellos el gran número de infidelidades que el literato cometió durante su azarosa vida. Sobre ellas España afirma: "Yo no soy orgullosa y comprendo que un escritor debe vivir muchas cosas y yo no podía limitarle".

Ante estas declaraciones, me planteo la siguiente pregunta: ¿Hasta qué punto el querer a una persona puede llegar a coartar su libertad? Hace poco me enteré de que una de mis mejores amigas, Eva, con la que comparto almuerzo, confidencias, experiencias, alegrías y penas; iba a abandonar la capital para marcharse a Albacete.

Me lo dijo antes de llegar al restaurante chino. En un principio encajé bien la noticia, pensé: "Si es bueno para ella, para mi también". Pero tras el rollo de primavera no tardé en romper a llorar (y miren que a estas alturas de mi existencia es complicado que eso suceda). En un minuto se pasó por mi mente la imagen del día en que la conocí... ¡Cómo habían cambiado las cosas desde entonces! Fue cuestión de fotogramas, nostalgia, egoísmo... No lo sé, pero tras leer las declaraciones de España esta mañana, he pensado en todas las personas que me importan en la vida (EL, Alex, John, Javi, Fran, Tere y, por supuesto, Eva); y he aprendido algo: Si quieres a alguien de verdad, déjalo libre. Si vuelve a ti es tuyo, si no nunca lo fue.

martes, agosto 21, 2007

EL CULO, EL ESPEJO DEL ALMA
Esta mañana, entre cajas para variar, me he probado unos vaqueros monísimos que no me ponía desde que estaba en la facultad. Ha sido terrible. Al introducir mis piernas en la prenda, la tela no subía más allá del muslo. Tristísimo. Aún así, pese a esta decepción, me armé de valor y volví a intentarlo. Era imposible, no me entraban. Me dió un bajón tremendo. Mientras compulsivamente me bebía un tanque de Coca- Cola para calmar mis nervios y paliar la decepción, comencé a pensar en toda la inmensidad de ropa que poseo. Un tercio de la misma ya no me queda igual que antes. Maldito trasero...

Algunas faldas me hacen arrugas y muchos de mis pantalones favoritos "misteriosamente" han encogido. Si es que las tiendas cada vez hacen los bikinis más pequeños... ¡Díos mío, se me sale la carne de los glúteos por el bañador!

Creo que en cuanto termine de arreglar mi nueva casa, empezaré a arreglarme yo. ¿Una liposucción? ¿Un régimen? Lo estoy pensando seriamente.

Si es que con el paso de los años, los cuerpos no son los mismos: las hormonas, la edad (casi 25 años), y las buenas comilonas están haciendo mella en mi querido pandero. Una penita... Nada es lo mismo. Luego dicen que la cara es el espejo del alma... Como verán, yo no estoy muy de acuerdo. Mañana empiezo mi dieta, pero antes voy a hincarle el diente a una caja de bombones que anda rondando por las mesas de la redacción y...¡Que me quiten lo bailao!

jueves, agosto 16, 2007

REDECORANDO MI VIDA

Ayer embalé todos los trastos que quedaban en mi antiguo cuarto. Al principio me sentí un poco extraña... ¡No saben la cantidad de cosas que se almacenan en casi 25 años! Aparecieron muchos recuerdos: Posters de mis cantantes favoritos, algún que otro traje, hojas abarquilladas de periódico, fotos y muchos, muchísimos papeles.

En un primer momento me costó mirar hacia atrás, pero cuando sonó el telefonillo me sentí mucho mejor. No estaba sola. Revolví mis recuerdos con una sonrisa en compañía de Eva, Tere y Fran. Es increíble como el momento más nostálgico de tu vida puede llegar a ser uno de los más entrañables. Me faltaba gente, no les voy a engañar. (Javi, John, Garci y Alex). Pero de ellos no me preocupo, porque vienen en la maleta que me llevo a mi nueva casa, la casa en la que (por fin) viviré con ÉL.

Estoy contenta, no les voy a engañar, se avecina un cambio profesional y personal. Estoy alegre... Pero el motivo de mi júbilo va más allá de las nóminas, el periodismo y la casa... Es mucho más... ¿De qué sirven las alegrías si no tienes con quien compartirlas? Ese, ellos, EL son el motivo de que en los últimos días brille más mi sonrisa. Supongo, que ustedes me entienden.

sábado, agosto 04, 2007

BUSCANDO PISO


Cuando te mueves en el mar de la búsqueda infatigable de un piso, puedes acabar volviéndote majareta. La primera vez que EL y la que escribe acudieron a una de esas casas que ponen el cartel de "se alquila" fue hace unos tres meses.


La cita era a las 19.00 h. en la puerta del inmueble. Esperamos sentados con cara de ilusos un buen rato hasta que vimos aparecer a un personaje grueso y con bigote que llevaba una capa estilo Ramón García en las noches de fin de año. Me dio muy mala vibración, pero lo peor estaba por llegar.

Subimos las escaleras de un edificio antiguo sin ascensor, el tipo con ademanes de Colombo made in spain, logró manter la intriga sobre el piso hasta el momento en el que giRó la llave. Al entrar las paredes estaban desconchadas, la luz no funcionaba y los muebles, por lo poco que pudimos ver, no estaban en los catálogos del IKEA, más bien parecían sacados de un almanaque de piezas de coleccionista de hace 20 años. ¡Estábamos en la serie Cuéntame cómo pasó! Además de esto, la casa no estaba sola, tenía habitantes. Unos serecillos verdes y con rabo reptaban a sus anchas por las paredes de la habitación de invitados. -"Aquí hay mucho espacio para meter a quienes ustedes quieran"- decía el de la inmobiliaria. -"Sí, sí"- dije por dentro mientras intentaba quitarme la terrible imagen de las lagartijas campando a sus anchas por la pared.

La visita por la casa de los Monsters transcurrió sin más pena ni gloria. A las semanas el agente de la inmobiliaria me llamó al móvil para preguntarme si me quedaba con el piso. La respuesta fue evidente: No. El segundo apartamento que visitamos estaba en una zona residencial de Madrid. El dueño era un pijín, de esos que llevan pantalones cortos y nauticos, su nombre hacía honor a su indumentaria: Se llamaba Jacobo (ya saben... "cuanto más grande más... bobo"). En fin... Entramos en el piso y caimos en la cuenta de que internet no es una fuente fiable para encontrar casa. En la red el hogar parecía Buckingham Palace, en la realidad, era más pequeño que el espacio en el que habita el genio de la peli Aladdin.

Muy triste, pero cierto. Al día siguiente fuimos sin pena ni gloria a ver otro piso y nos encantó... ¡Cosas de la vida! Dicen que a la tercera va la vencida. A ver si es verdad.

jueves, agosto 02, 2007

LA INTERSECCIÓN PERFECTA

Es difícil encontrar silencio en medio del ruido. Esta tarde, entre teclas y mucho follón, me han contado una historia. Al otro lado del auricular un hombre mayor, barbudo, grandullón y con pinta de bonachón me dictaba una columna sobre "Un amor imposible".

Se trataba de un músico de jazz, conocido por todos como Miles David, que se enamoró de una cantante francesa. Era un amor imposible. Él era de color y extranjero, ella francesa y refinada. No hablaban el mismo idioma, vivían en puntos del planeta distintos y, encima, su relación en los años 50 estaba mal vista por la sociedad. Pero a pesar de esto, se quisieron mucho, aún en la distancia. Pocos días, antes de morir Miles hizo una confesión cuando alguien le preguntó: "Si la quisiste tanto... ¿Por qué no te casaste con ella?". El famoso trompetista contestó: "No quería hacerla infeliz".

Cuando te mueves entre las difíciles coordenadas de la vida en pareja (piso, avales, nóminas, gastos e intereses), a veces resulta complicado hacer de dos personas una misma. Es imposible, pero creo que ahí está el secreto del éxito de una relación. ¿Recuerdan cuando en primaria estudiaban la teoría elemental de los conjuntos de Venn? Uniones, intersecciones y diferencias. A veces no hay nada mejor que recurrir a la lógica matemática para solucionar los conflictos de una relación. Cualquier pareja pensaría que no hay nada mejor que la unión: Cada cónyuge fusiona sus cosas con las del otro, y santas pascuas... Pero, la pregunta es: ¿Dónde queda la parcela para uno mismo? Las diferencias tampoco me convencen: "Los elementos de un conjunto A que no se encuentran en otro conjunto B, forman otro conjunto".

Lo mejor es la intersección, sin duda: "Los elementos comunes a A y B forman un conjunto denominado intersección de A y B. Es decir, es el conjunto que contiene a todos los elementos de A que al mismo tiempo están en B". No se si me entienden, pero lo mejor, lo más enriquecedor para una pareja es formar un conjunto (vida) que tenga parcelas en común, pero sin renunciar a esas partes propias de cada miembro que es lo que en realidad enriquecen la relación.

Miles Davis y su musa de la excentricidad, la bella solista gala, a pesar de sus vidas separadas eran la intersección perfecta. Entre los dos lograron alimentar una relación forjada en la independencia, consiguieron crear, en sus ratos libres, un mundo a parte, su mundo, ese en el que solo ellos pueden entrar. Eso, en definitiva, es lo más importante

viernes, julio 27, 2007

ALL YOU NEED IS LOVE

"El amor es aquello que cuanto más se da menos le queda a uno". Eso dice mi gran amiga Paloma Blasco en uno de sus libros, pero si me lo permiten, no estoy del todo de acuerdo con esta afirmación. Esta noche queridos lectores me voy a poner romántica, empalagosa y dulce como los algodones de azúcar que venden en las tradicionales fiestas estivales, que a estas alturas del calendario invaden los pueblos de esta España mia.

Hace mucho que no les escribo sobre el sentimiento capaz de cambiar y modificar las cosas más solemnes de este planeta: El amor. Durante estas cinco lunas que he pasado en soledad con la actualidad a cuestas, he pensado en mi relación con este sentimiento.

"Amor", al derecho, "Roma" del revés. Siempre he pensado que quien tiene amor en su vida lo tiene todo. Ayer por la mañana estuve paseando por Madrid. Estaba precioso. Todo sucedía de manera normal. Ya saben, mis tacones y yo dando vueltas por la Gran Vía hasta los topes de gente diferente. Decidí tomar el autobús para llegar a casa y pasé por la puerta de PPTV. Un lugar que en mi vida profesional no significó apenas nada, pero que lleno de luz mi vida personal.

Sin reparo ni vergúenza me senté en un banco situado en la esquina del edificio. Recordé la primera vez que puse mi trasero en aquel lugar: Acaba de dejar el periódico, estaba muy perdida y había decidido, por recomendación de algunos compañeros de profesión, probar suerte en este mundo de cristal llamado TV. No pude evitar acordarme de la primera vez que le vi. Ahora, con el paso del tiempo, puedo permitirme la licencia de confesarles que me llamó la atención y, por más que le doy vueltas, no logro encontrar razón que justifique el porqué.

A EL le conocí allí dentro, entre cables, cintas y prisas. Ahí dentro, con su supuesta soledad a cuestas, le encontré. Creo que nunca nadie en este planeta ha logrado cambiar mi vida como EL, mi gran amor, sin duda alguna.

Aquella planta tres... Cuando llegué, estaba deseando irme, volver a la que hoy es mi casa (hablando en términos profesionales), pero dentro me aguardaban más sorpresas. Eva fue una de las más representativas. Llevaba un peto y estaba sentada siempre delante de un ordenador cuando se cruzó en mi vida. Comíamos juntas en el Retiro, charlábamos en su pequeño zulo... Teresa, la mujer enérgica por excelencia, también estaba en aquel piso cargado de sueños. La conocí con agobios, muchos agobios, entre bollos rancios de una máquina y paseos cerca del hotel Ritz. Fran llegó después a través de Eva. Cafés en el bar de enfrente, bocatas en el banco y confesiones inteligentes a la salida, eso era Fran.

Ahora que he vuelto a la mesa de la que salí antes de conocerlos, me he dado cuenta de que sin ellos y sin los de siempre (los que han aguantado ahí: Alex, Javi, John, Garci, Celia, Carlos...), nada sería lo mismo. La vida nos pone en un sitio o en otro, sirviéndo copas o dando las noticias, es igual. Lo importante es sentirse lleno allá donde vayas. Antes de volver al periódico, no pude evitar hablar con John. Le dije que tenía que demostrarme a mi misma que sabría estar trabajando aquí sin dejar de diferenciar entre lo importante de lo urgente. Y así ha sido. Ya lo decía la canción de The Beattles: "All you need is love"