domingo, septiembre 14, 2008

EL FINAL DEL VERANO

Supongo que ya es oficial: el verano se ha terminado. Esta tarde lo "celebraban"los niños de la urbanización, entre globos, chucherías y medias noches rellenas, congregados alrededor del césped. Habían organizado una fiesta porque hoy era la última tarde del verano de 2008 en la que podrían bajar a la piscina. Mañana los enanos vuelven al colegio, los atascos serán enormes y los autobuses comenzarán a parecerse a una lata de sardinas.

Ya se acabó el verano y con él el calor, las temporadas en la casa de campo de Alex, la playa con mis amigos, los helados con Fran al salir de la radio, el fútbol con el pequeño Mario y los paseos nocturnos por el barrio junto a mi familia (EL, Dinky y la que escribe).

La semana pasada como todas las temporadas me compré el VOGUE. No lo puedo remediar, me encanta la ropa y tener entre mis manos ese ejemplar que sale tan sólo dos veces al año de más de 300 páginas llenas de modelitos carísimos que jamás podré lucir. Esta tarde, haciendo honor a las doctrinas de mi venerada publicación, he empezado a sacar del trastero algunos jerseys.Mientras ordenaba mis trapos, caí en la cuenta de que una gran parte de ellos ya no me gustaban. Era extraño, muy extraño. Cuando introducía las faldas rectas, las blusas, los pantalones de pinzas, las chaquetas, los vestidos sobrios, y, los jerseys de pico tenía la sensación de que algunos de esos trapos no me pertenecían. Era como si la mitad de mi armario fuera de otra chica que no era yo.

Ya lo decía Damon Albarn en su canción End of century: "Llevamos la misma ropa, porque nos sentimos de la misma forma". Y era cierto, yo ya no me sentía igual que aquella chica que llevaba semejante indumentaria y paseaba por los pasillos de una redacción enorme cargada de trabajo. Era curioso, aquella misma noche soñé que volvía a mi antiguo empleo para escribir un reportaje sobre una empresa inmobiliaria que se había ido a pique. Poco antes de terminar de escribir la última palabra del titular, pasarle el corrector y entregarlo a mi redactor jefe, me despertó el ruido del claxon de un autobús.

Así que hoy he hecho limpieza en mi guardarropa, he jubilado zapatos, pantalones y jerseys, para hacer un hueco a las deportivas, los vaqueros y las camisetas de colores.

El verano se termina y da paso a un nuevo curso en el que vista el uniforme que vista, lo más importante de todo es disfrutar de lo que se aprende dentro y fuera de clase.

3 comentarios:

free sms international dijo...

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